La crisis ocasionada por el Covid-19 ha afectado a todos los negocios, en especial a los más pequeños. En los últimos meses han sido muchos locales que han colgado el cartel de “SE VENDE”. La cifra se dispara en Madrid capital hasta con 15.000 locales cerrados.

La crisis económica también ha traído consigo más locales vacíos, con poca probabilidad de ser ocupados por un nuevo negocio, al menos a corto-plazo, y está generando una importante apuesta por la reconversión de estos establecimientos en viviendas. Una opción que ha cogido fuerzas, gran parte por el ahorro económico.

Ante esta tendencia, cabría preguntarse si esta reconversión de locales en hogares es realmente una buena opción, tanto para inversores como futuros propietarios.

Con este objetivo, hemos elaborado una guía rápida de las condiciones y factores que hay que tener en cuenta para esta reconversión habitacional, pues no se trata de un proceso sencillo, ya que requiere una serie de normativas, permisos y reformas a tener en cuenta.

Requisitos legales para convertir un local en vivienda:

El local debe cumplir unos requisitos de habitabilidad correspondientes a cada ayuntamiento, que varían en función de cada Municipio y Comunidad Autónoma, por lo que conocer la normativa local debe ser el primer paso en este tipo de operaciones.

De todas formas, hay pautas comunes a considerar en una casa. Aquella que cuenta con comedor, cocina, dormitorio, aseo y la superficie de uso debe ser superior a 38 metros cuadrados, salvo en el caso de estudios que pueden ser 25 m2.

Igualmente es imprescindible que el inmueble este construido en suelo urbano, que suele ser lo habitual. Y, por otra parte, es necesario que los estatutos de la comunidad del inmueble no prohíban está operación y que el barrio o distrito, donde se localiza el edificio no supere el número de viviendas por la hectárea.

¿Una compra más barata?

Convertir un local en una vivienda tiene muchas ventajas, una de ellas es que podría ser el ahorro.  El precio de un local puede llegar a ser un 50% más barato que una vivienda. Por lo tanto, tras la compra queda un mayor margen económico para hacer una reforma y pagar los impuestos del cambio de uso de local a vivienda.

Condición hipotecaria:

Las hipotecas para comprar un local funcionan de forma diferente a la de las viviendas, normalmente tienen más intereses y no suele llegar al 60% de financiación y sus plazos de devolución son más limitados, en general no suelen superar los 20 años.

Aprovechar el espacio:

Una vez comprobado que el establecimiento cumple con todas las medidas y requisitos legales, se comienza a construir el hogar. Dependiendo del tamaño del local, la vivienda podrá tener más o menos habitaciones o servicios, siempre que cumpla con el mínimo legal de contar con comedor, cocina, dormitorio y aseo. Para no cometer errores durante la obra, lo mejor es consultar con un experto inmobiliario que dé un buen asesoramiento y ofrezca la información suficiente para realizarla con éxito.

“Convertir tu local en una vivienda puede ser la alternativa perfecta a la situación actual”

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